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sábado, 20 de agosto de 2016

IMM (1): Imagimorphiando con el niño maldito


Antes de recibir abucheos o tomates estampados en la cara, me gustaría decir que sé que dije que este año volvía con las pilas cargadas y desde febrero no publicaba nada. Esto tiene una explicación. O mejor dicho varías. Por motivos de trabajo estuve un mes muy atareada y, posteriormente, cuando me dispuse a publicar, mi memoria de Dory me jugó una mala pasada y no me acordaba de la contraseña para mi cuenta –cuando tienes como 5 mails distintos la cosa se complica-. A partir de ahí fui dejando la idea de recuperar mi cuenta, hasta hace unos días, que decidí que no era justo retrasarlo más, ni para mis lectores ni para mí misma  -para algo que me propongo debería ser más constante-. Así, después de correos y varios problemas, he recuperado mi cuenta y, de paso, he aprovechado la ocasión para publicar una entrada – ¡menos mal!-.

Pese a mis ingresos de estudiante pobre y el verano que nos arruina con las vacaciones, he conseguido comprarme algunas cosas para poder traer un IMM.


En primer lugar, compré Enlazados, de Rainbow Rowell. Este fue un libro que me compré antes del verano, pero hasta que no he tenido tiempo libre no he podido empezar a leerlo. Hacía tiempo que no leía una novela juvenil fuera de lo típico, de las utopías y los mundos futuristas. Para mi gusto estaá siendo una novela suave, de verano, para llevarla a la playa y no comerte mucho la cabeza. Está siendo lo que esperaba, ya que con la sinopsis no esperaba tampoco una gran historia, simplemente algo entretenido.

Después decidí darle una oportunidad a La luz que no puedes ver, de Anthony DoerrY digo darle una oportunidad ya que no es el tipo de género que suelo leer. Pero, supongo que con los años me gustaría profundizar más en el tipo de lectura que puedo llegar a comprender, y no estancarme en la novela juvenil. Trata, como he dicho, de algo completamente diferente a lo que estoy acostumbrada a leer: de la época nazi. Y, además, los protagonistas son dos niños completamente opuestos: Marie-Laure es una niña ciega que vive con su padre en París, y que debe huir de los nazis; Werner es un niño huérfano que sigue al ejército gracias a su talento de fabricar objetos.
Me llamó la atención desde que lo vi, y mi tía me aconsejó que lo leyera ya que a ella le gustó. Esperemos que valga tanto la pena como dice.

Y, por último, NO PODÍA FALTAR ESTA JOYA. Sé que a lo mejor tengo expectativas muy altas con este libro, pero son muchos años de incertidumbre en los que los Potterheads hemos ansiado saber qué sucedió con nuestros personajes favoritos. No he leído nunca un libro en inglés, exceptuando los del colegio, ya que no tengo un nivel exageradamente alto. Sin embargo, creo que leer una obra escrita como guión de teatro puede facilitarme la lectura en este idioma. Además, al ser la historia de una saga que me fascina, creo que eso ayudará a que lo lea con más ganas. Harry Potter and The Cursed Child, de J.Tiffany y J.Thorne espero que sea una de mis lecturas preferidas de este año, pese a que he leído algunos spoilers que me aterran. Me da miedo que estas páginas me decepcionen como les ha pasado a muchos lectores. Quizás por ese motivo estoy esperando a leerlo, hasta que termine mis otras dos adquisiciones. Y mientras seguiré llorando porque la obra no se estrene en España y no pueda ir a Londres. 

También me gustaría enseñaros este pequeño capricho que me di hace poco:


Es un libro para colorear para adultos que me tiene fascinada. Relaja y contiene unas ilustraciones maravillosas -de Kerby Rosanes- como esta:



Os animo a comprarlo porque realmente sale muy bien de precio.

Esto es todo por hoy, una entrada breve, pero que promete buenas reseñas.  ¡Nos leemos!

domingo, 21 de febrero de 2016

Momento cinéfilo: El Renacido (The Revenant)





Titulo original: The Revenant
Duración: 156 min
Año: 2015
País: Estados Unidos
Director: Alejandro González Iñarritu
Sinopsis: Año 1823. En las profundidades de la América salvaje, el explorador Hugh Glass (Leonardo DiCaprio) participa junto a su hijo mestizo Hawk en una expedición de tramperos que recolecta pieles. Glass resulta gravemente herido por el ataque de un oso y es abandonado a su suerte por un traicionero miembro de su equipo, John Fitzgerald (Tom Hardy). Con la fuerza de voluntad como su única arma, Glass deberá enfrentarse a un territorio hostil, a un invierno brutal y a la guerra constante entre las tribus de nativos americanos, en una búsqueda implacable para conseguir vengarse.

- Esta reseña CONTIENE mini SPOILERS - 

Si no has oído que este año Leonardo Dicaprio debería ganar un Óscar –al fin-, es que no eres de este planeta. Ni tan solo de este universo. Porque cualquier ser vivo de esta galaxia está pendiente de que el actor gane algo que sabemos que se merece. Sí, incluso tu gato.
Y si no sabes porque que se lo merece da igual, porque también quieres que lo gane, quizás para que dejen de dar la tabarra haciendo miles de post titulados “Las razones por las que Dicaprio debería ganar el Óscar” –aunque debes reconocer que lo que sí nos encanta y no nos cansaremos de ver son los memes sobre el actor-.

En mi caso, no me declaro fan de casi ningún actor, porque considero que todo depende del papel y del momento, pero si he de decir que Leonardo Dicaprio es uno de esos actores que recibe un cariño especial por mi parte. Y lo mismo pasa con todas esas personas que claman al cielo para que Leo gane su premio: han crecido con él y sus películas, y el cariño ha crecido con los años.

Pese a ese cariño que tiene por mi parte, hay que reconocer que viendo El Renacido he sido bastante crítica por dos razones: porque quiero que le den ese Óscar con todas las razones de ganarlo y porque es una película tremendamente larga.

Des de mi punto de vista, El Renacido cuenta una historia que podría haberse contado en mucho menos tiempo del que pasé calentando mi butaca en el cine. Es la típica historia que incluye guerra entre razas, destrucción y el mágico héroe que no sabes cómo lo hace pero sobrevive a cosas en las que tu estarías muerto antes de la mitad de la película. Eso sí, durante todos esos minutos en los que la muerte acecha a Leo, no puedes parar de mirar su rostro y casi calcarlo en el tuyo. Palpas el dolor como si de verdad estuvieras a cuarenta grados bajo cero y tu vida pareciera esfumarse a cada nueva respiración. Cómo si inspirar fuera lo más difícil que hicieras en tu vida.


Algunos dicen que es la mejor interpretación de toda su carrera. Yo lo pongo algo en duda ya que en Wall Street Leo ya hizo una gran actuación, pero si hablamos de dolor y sufrimiento Leo se lleva la palma. Pese a que su guión se limita a unas cuantas frases -las que aparecen en el tráiler-, no hace falta que hable: su rostro es capaz de hablar por sí solo. Si a eso le sumamos que realmente el actor pasó por unas condiciones duras de rodaje, se te cae el alma a los pies. Cómo por ejemplo, la escena en la cual Hugh Glass –su personaje- se refugia dentro del cadáver del caballo, no es nada fingida: el cadáver era real y Leo se metió dentro. Lo mismo sucede con la escena en la que desciende por el río congelado: él no fue substituido por ningún doble. Porque si hay una cosa que me queda clara del film es que el invierno es una estación eterna que no termina nunca.
Por detalles como estos aún aprecias más el esfuerzo del actor por meterse en la piel de Glass y llegas a considerar que esos ojos azules que piden ayuda a Dios, lo hacen de verdad.

Todo esto ya te hace apreciar la actuación de Leo. Pero entonces llega el momento de hablar de la famosa escena del ataque de la osa. Aquí no puedo decir más que me revolví en mi butaca de tal forma que la persona que se sentaba a mi lado debió pensar que me estaba dando un ataque. No podía mirar a la pantalla. Sentía que los mordiscos del animal se me clavaban a mí. De verdad que esta película te hace sufrir porque, además, las heridas y la sangre están muy presentes. Si eres de esas personas que no puede con las escenas de sangre, te aconsejo que te conformes con ir a escuchar la película, no verla. Considero que es una película demasiado sangrienta, pero también creo que eso ayuda a la recreación de una escena real.


Uno de los personajes que más me ha gustado, a parte del protagonista, es el que interpreta Will Poulter. Sí, nuestro niño malo del laberinto en este caso interpreta a un joven soldado que, en circumstancia de guerra, da ese toque de naturalidad a la trama con la típica cosa que los espectadores gritamos a la pantalla. Al contrario de Tom Hardy, que interpreta a Fitzgerald, el hombre que más vas a odiar durante toda la película por ser la más clara demostración del egoísmo y la insensibilidad. Eso sí, ambos también actuan que da gusto ver sus interpretaciones. 

¿Y sabes lo mejor? Que después de todo esto, lo que al fin y al cabo cuenta El Renacido es una historia de amor, por la pareja y por la família: por un hijo. En pequeños momentos te lo crees, pero el poder de la guerra se acaba imponiendo. 


Como último aporte a esta mini reseña cinéfila me gustaría destacar el gran trabajo que se ha realizado con las escenas de paisajes de montaña (Emmanuel Lubezki) y la banda sonora (Carsten Nicolai, Ryûichi Sakamoto). Sin duda, esos pequeños momentos en los que aparece la belleza de la naturaleza y se acompaña de música dan un pequeño relax al espectador ente todos esos momentos de tensión y alerta.

Dicho esto, dejo mi puntuación a la película y comparto este interesante post: ¿Por qué la recreación de los hechos reales que narra 'El renacido' es imposible? - sea o no posible, Iñárritu ha hecho un gran trabajo. Con aspectos a mejorar, como toda película, pero he salido bastante contenta del cine porque aunque sea una trama muy típica, la interpretación del dolor de Leo es creíble hasta los huesos. 

La película quizás no se lleva un 6/6 por mi parte, pero Leo se lleva un 10/6. 




Y no lo olvidéis, el 28 de febrero es un día importante en todo el mundo. De hecho, en mi universidad, se ha organizado un evento para los estudiantes de la facultad de comunicación para poder ver los Óscars en directo con alfombra roja, photocall, quiniela, premios…
Mi propuesta es llevar máscaras de Leo y, si gana, hacer una foto viral.

¿Y vosotros, queréis que Leo gane? ¿O quizás Eddie Redmayne se lo merece más?
¿Veréis la gala en directo? 

¡Espero vuestras opiniones en los comentarios!


domingo, 7 de febrero de 2016

Reseña: Yo antes de ti, Jojo Moyes


Título: Yo antes de ti
Título original: Me before you 
Autora: Jojo Moyes
Editorial: Suma - Grupo Santillana
Páginas: 487
Fecha de publicación: marzo de 2014
ISBN: 978-84-8365-593-1
Precio: 19,95 €
Sinopsis: Louisa Clark sabe muchas cosas. Sabe cuántos pasos hay entre la parada del autobús y su casa. Sabe que le gusta trabajar en el café The Buttered Bun y sabe que quizá no quiera a su novio Patrick.
Lo que Lou no sabe es que está a punto de perder su trabajo.
Will Traynor sabe que un accidente de moto se llevó sus ganas de vivir. Sabe que ahora todo le parece insignificante y triste y sabe exactamente cómo va a solucionarlo.
Lo que Will no sabe es que Lou está a punto de irrumpir en su mundo con una explosión de color. Y ninguno de los dos sabe que va a cambiar al otro para siempre. 
Yo antes de ti reúne a dos personas que no podrían tener menos en común en una novela conmovedoramente romántica con una pregunta: ¿Qué decidirías cuando hacer feliz a la persona que la que amas significa también destrozarte el corazón?

Hace exactamente una hora que he acabado de leer 'Yo antes de ti'. Eso quiere decir que he tardado sesenta minutos en poder ponerme a escribir alguna cosa del libro sin estar en shock o sin derramar alguna lágrima sobre el teclado.
Aún tengo el libro a unos metros de mí y no puedo apartarlo. Presiento que si lo hago Lou y Will van a separarse de mí para siempre, y no quiero que estos dos personajes se vayan a ningún lugar.

Vayamos por partes. O lo voy a intentar. Empecemos por Lou.

Durante estos dos días en los que he tardado en leer el libro he vivido en Inglaterra. He pasado un fin de semana viviendo en el castillo de Stortfold y sus alrededores -la geografía del libro está tan bien descrita que he buscado incluso los parajes que se mencionan para situarme-. He conocido a una persona realmente extravagante a la hora de vestir. He llegado a preguntarme si Lou se viste de tal forma porque es la única salida que ha tenido todos estos años para hacer uso de su potencial. Porque Lou lo tiene. Y tiene el mundo entero ante ella. Para ser sinceros creo que Lou es una clara muestra piloto de cualquier chica joven de pueblo. O de ciudad. O de granja. De dónde quiera que sea. Creo que Lou es capaz de representar, a lo largo de seis meses –que es el tiempo en el que se desarrolla la trama- miles de estados que todos hemos experimentado, o lo haremos en un futuro.

Podríamos decir que el primer estado es uno de los más comunes actualmente. Imagina una vida cómoda, rutinaria pero agradable. Imagina que trabajas en un café durante años con un jefe que te cae genial, que tienes pareja estable, tus padres que halagan más a tu hermana que a ti pero al fin y al cabo te quieren, tu sobrino adorable aunque lo quieras matar a veces y, pese a tener que dormir en un trastero, tienes un buen colchón en el que reposar tus piernas tras un día duro. Visto así, no es una mala vida, ¿verdad?
Pero seamos sinceros, el mundo no se reduce a sólo eso. Y cuando Lou pierde su trabajo y la Oficina de Empleo no encuentra un puesto en el que se desarrolle bien, Lou cree que el mundo la va a devorar. Quizás muchos piensen que no es un drama perder el trabajo a la corta edad de 26 años, pero para Lou, que tiene la responsabilidad de traer un sueldo a casa para cuidar de toda su familia porque la situación lo requiere, es como una ostia en toda la cara.
¿No habéis sentido nunca que la esperanza se desvanece más rápido que una ráfaga de viento? Pues Lou y vosotros tenéis mucho en común.

En ese momento de la novela sientes compasión por Lou, incluso te sientes mal por ella. Pero Lou sigue luchando. Consigue un trabajo. Consigue un buen salario, y consigue conocer al famoso Will Traynor. Pero esta no es la típica historia de chico conoce a chica. No. Will es un tetrapléjico que tan solo puede mover la cabeza y un poco de uno de sus brazos. Ahora por quién tienes compasión es por Will, pero tranquilo, cuando empiezas a conocerlo esa compasión se transforma en rabia.

Lou es su nueva cuidadora. Sólo debe hacerle compañía y ayudarle.

Parece un trabajo fácil. Oh, vamos. Parecía demasiado fácil.

El Will de 2007 era un hombre adinerado y que lo podía tener todo en cualquier momento. Una vida de lujo con un futuro aún más lujoso. Sin embargo, el Will de 2009 es un hombre con una vida de mierda con un futuro nada prometedor.

Está atrapado en una silla de mierda. Y tú probablemente no le has ayudado en nada de nada. Habla con él. Conócelo. ¿Qué es lo peor que puede ocurrir?

Ponerse en la piel de Will es difícil, y al principio intentas entender que su actitud arrogante y exasperante es porque le han arrebatado lo más preciado para una persona: su forma de vivir. No obstante, acabas llegando a la conclusión de que te puedes dar el lujo de devolverle sus pullas e incluso ser sarcástico tú con él también. Porque le encanta llevar la contraria. Y Lou, como chica habladora, optimista y que dice lo que piensa, también sabe llevarle la contraria. Poco a poco, su relación distante y meramente por cortesía acaba convirtiéndose en una relación de confianza como no habrás leído nunca. Porque esto, por raro que parezca, es una historia de amor. La historia de amor más sincera, extraña, y conmovedora que vas a leer.

Lou –y yo misma- acaba entendiendo que no hace falta tener la movilidad de todo el cuerpo para expresarte. Después de los primeros y duros meses con Will, acaba entendiendo lo que quiere con una simple mirada. Y Will sabe si Lou está feliz o está triste solo con verla. Esta, además de una historia de amor, es una historia de cómo podemos llegar a conocer a alguien hasta tal punto de hacerlo parte de ti. Y en muy poco tiempo. ¿Por qué? Porque el contrato de trabajo de Lou es solo de seis meses. Algo extraño sí, pero con una razón que nuestra cotilla personaje no tardará en descubrir. Porque si algo es Lou, aparte de amante de la moda, es cotilla. Y por ese motivo aún la adoro más: es totalmente auténtica.

–¿Sabes?, en realidad solo podemos ayudar a alguien que quiere ser ayudado -dijo.

Ambos son muy diferentes, pero Moyes te hace quererlos. Y muchísimo. Porque tienen una personalidad construida con esmero, una vida detallada que te hace creer todo lo que dicen las páginas del libro. Llegas a pensar que sus momentos en el gran pabellón –la casa de Will Traynor-, podrían estar pasando en la vida real en este mismo momento. Que no es una historia inventada. Que es la vida de dos personas que pueden comprenderse y amarse de una manera que desearías poder hacer.

Podría haber estado así toda la noche, por encima del resto del mundo, con la cálida mano de Will en la mía, sintiendo que lo peor de mí poco a poco se iba alejando.

El libro está narrado desde la perspectiva de Lou, pese a que se agradece muchísimo que la autora incluya algunos capítulos narrados por otros personajes. Nathan, por ejemplo, el médico personal de Will, nos narra uno de ellos, y vemos como incluso él se da cuenta de que Will comienza a sonreír un poco gracias a Lou. Que lo está cambiando sin apenas darse cuenta. Camilla, la madre de Will, también nos narra otro, y acabas comprendiendo que el amor de una madre es el más preciado, pero también el más doloroso. Incluso Katrina, la hermana de Lou, y te metes por un momento en el cerebro de la hermana perfecta.

Sin duda, el trabajo de redacción de Moyes es impecable. Ha conseguido que pasara las páginas de forma casi automática, haciendo que la lectura fluyera sin tener que releer casi ninguna frase. Lo único que a veces me despistaba eran los diálogos entre personajes, que no distinguía quién decía que hasta que lo leía un par de veces.

Por último, en cuestión estética, la portada no me gustó –ni me gusta-. No soy fan de los títulos grandes ni de la tipografía con muchos detalles. Sin embargo, no soy de las que juzgan el interior de un libro por su portada. Además, como descubrí el libro gracias al tráiler de la adaptación que se estrenará este año, ya tenía claro que era un libro con una historia diferente que contar y que tenía que leer sí o sí.

Ahora, sin más dilación, doy paso a la parte con spoilers.

Seré muy breve.
Aún estoy conmocionada.

¿Sabes lo difícil que es no decir nada? ¿A pesar de que hasta el último átomo de tu cuerpo se esfuerza en lo contrario?

Odiaré a Will toda mi vida por prometernos seis meses, cumplirlos y desaparecer. Pero por otro lado, le querré siempre por haber podido tomar una decisión por sí mismo tras dos años de eterno sufrimiento. Y le querré por esos seis meses llenos de momentos que me han tenido en tensión desde el minuto uno.

Admiraré a Louisa. Parece mentira que en ese pequeño cuerpo embutido en un vestido rojo con escote tenga el coraje que dudo mucho que yo pudiera tener.

Y, sobretodo, admiraré que sea la historia de amor más breve y más intensa que he leído en mucho tiempo. Con muchos momentos. Solo dos besos. Y entrelazamientos de dedos que me ponían la piel de gallina. En todo momento sabes que esto va a acabar mal, que es un drama de pies a cabeza y que él no cambiará de parecer. Sin embargo, es inevitable sentir que en cualquier momento decidirá vivir: no puedes perder la esperanza. Pero te acabas llevando el golpe igual. Igual que Lou. 


Como último detalle aportaré una frase importante: LEE ESTE LIBRO YA.
Y un consejo de antemano: COMPRA PAÑUELOS. Para el libro y para la película que interpretaran Sam Claffin y Emilia Clarke –tráiler aquí-. No me cabe ninguna duda de que harán un buen trabajo, como el de Moyes.

Puntuación:



¡Feliz domingo pequitas! 

miércoles, 3 de febrero de 2016

(RE)Encuentro invernal

Dicen que la mejor época del año para reunirte con tus seres queridos es la navidad. También dicen que enero es el mes de los propósitos. En mi opinión, no hay una época concreta en la que sea mejor reunirte con tu familia, ni tampoco un mes específico para los propósitos de cada año. Al fin y al cabo, si te propones cosas de marzo a abril, siguen siendo propósitos de 2016.
Este año, a diferencia de los anteriores, no me he propuesto ir al gimnasio, perder peso o encontrar trabajo –pese a que no estarían mal ninguna de las tres cosas-. Me he propuesto volver a encontrarme conmigo misma. Y eso implica volver a encontrarme con aquellas cosas que me hacían feliz. Este febrero me propongo volver a ser Annya Kings, la chica de las pecas.
Hace ya 4 años que este blog empezó como uno de tantos blogs literarios que navegan por la red. Sin embargo, no ha estado esos 4 años activos. El año 2012 fue el más activo de todos, hasta que hubo un parón en seco, y el blog no volvió a reactivarse hasta 2013 por razones personales. No obstante, por las mismas razones de la autora, volvió a morir en 2014. 

Es de esperar que un blog que aparece y reaparece cada X tiempo deje de ser conocido, de tener lectores y de tener fiabilidad. Pero creo, y pongo la mano en el fuego con mi creencia, que nunca es tarde para luchar por lo que quieres hacer.

En mi caso, me gustaría volver a empezar de 0 con mi blog. 

Por ese motivo he borrado todas las secciones, todas las entradas y todo aquello que arrastraba mi rincón desde hace 4 años. No quería volver a empezar con todo un pasado intermitente detrás. Ni si quiera he conservado el apartado de editoriales colaboradoras, ya que creo que es algo que debe ganarse con el tiempo, de nuevo.

black and white, book, cat, drawing, library, read, readingSé que habré perdido miles de mis pequitas que leían y comentaban mis locuras diarias. No pido que vuelvan, simplemente que se me dé el voto de confianza que necesito para volver a empezar. Han sido años muy duros personalmente, con problemas de salud entre otros, y no ha sido hasta hoy que me he visto capaz y con la fuerza de volver a comprometerme con mi pequeño rincón literario.

Aquellos que me conocen saben que ha sido un paso duro, porque existe el miedo de volver a recaer en los problemas y volver a abandonar el blog. Sin embargo, ahora más que nunca, sé que 2016 va a ser mi año y que La Chica de las Pecas vuelve más fuerte que nunca.

Intentaré volver a llenar este blog de entradas, poco a poco. 


Bienvenidos, de nuevo.